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jueves, 18 de febrero de 2010

EL MUSEO Y LA DIVERSIDAD CULTURAL

Hacer realidad el reconocimiento de la igual dignidad de todas las culturas y el respeto de ellas, comprendidas las culturas de las personas pertenecientes a minorías y las de los pueblos autóctonos, reorganizando las colecciones de los Museos y sus exposiciones para la promoción de la diversidad cultural y la interculturalidad.

OPINIÓN

EL MUSEO DE ARTE Y LA HISTÓRICA EXCLUSIÓN DE LAS CULTURAS ORIGINARIAS

Museo de Arte de San Marcos
“La colección de arte contemporáneo incluye pinturas, esculturas, fotografías, grabados e instalaciones creadas por artistas representativos de los diversos estilos artísticos desarrollados en el arte peruano desde el siglo XX hasta la actualidad, como el impresionismo, el realismo, el costumbrismo, el indigenismo, la figuración, el surrealismo, la abstracción, el pop art, el op art, el realismo político social, entre otros”.

La Colección de Arte Popular
“La colección de arte popular está compuesta por una diversidad de objetos creados en las distintas regiones del Perú. Entre ellos se encuentran importantes piezas de cerámica, retablos, imaginería, queros, mates, cuernos, textiles, cueros y piedra de Huamanga realizados a lo largo de todo el siglo XX, así como algunos valiosos ejemplares de los siglos XVIII y XIX”.
Página Web del Centro Cultural de San Marcos


Estimados amigos, desde el espacio en el que cada uno desarrolla su vida y sus esfuerzos profesionales ¿somos racistas?, es decir ¿despreciamos y humillamos a alguien por su color de piel?, no. Siendo que no somos racistas ¿por qué no relacionamos la separación del arte (museo de arte peruano contemporáneo) de las expresiones culturales tradicionales (museo de arte popular) con el racismo? Encontramos natural o normal esta división, pero no lo es, no solo es artificial sino que nos hace cómplices de la más flagrante expresión de prejuicio cultural.

Conocemos el dato que desde sus inicios la República peruana se construyó sobre exclusiones, económicas, sociales y culturales. Nuestro Estado Nación se estableció sobre la percepción del diferente como inferior y lo que implica: la negación de la humanidad del otro, considerado biológicamente inferior por naturaleza. Como “solución” del “lastre” indígena se propuso desde el exterminio físico hasta la regeneración biológica gradual a través de la mezcla racial con ejemplares de la “raza superior”, pasando por la “redención” de los indígenas por medio de la educación, no eliminarlo físicamente sino culturalmente (etnocidio cultural). En el Perú contemporáneo y después de Bagua, ¿podemos decir que esto ha cambiado? La escisión persiste, y tener una sala para “arte peruano contemporáneo” y otra para “arte popular” reproduce exactamente esta división por color de piel y ubicación social.

Las Bellas Artes subordinan a las artes tradicionales y populares. ¿Habrá capacidad de reconocer esto?, de reconocer que, a pesar de nuestros discursos progresistas y una que otra participación en alguna marcha, encarnamos esa frase: se amaestra al esclavo para que se mire a sí mismo a través de los ojos del amo… Los “ojos del amo” es el canon de valor etnocentrista y eurocentrista. Prestarle atención a lo que dice Lauer: “Uno de los principales argumentos para considerar a la artesanía popular, por principio y en bloque, un ‘sub-arte’ es el hecho de que la creación individual no ocupa en ella el lugar central que viene teniendo en algunas artes occidentales desde la época romántica”. Por eso los cuadritos de algún artista limeño son arte peruano contemporáneo y además, cualquier artista limeño puede aprender a pintar según el canon occidental en las escuelas de arte pero las múltiples expresiones de la diversidad se mantienen resistiendo el ya señalado etnocidio. La gradiente adicional que hace que este tema me interpele es que la deshumanización del diferente generó tolerancia social frente a la “guerra sucia”. Este tema no está resuelto de ningún modo, la herida sigue abierta.

¿Cuesta mucho cambiar? ¿Cuesta mucho indignarse, movilizarse, actuar?

Y resulta tedioso, lo viví en la inauguración de la exposición "Colección de arte contemporáneo", en las salas del Museo de La Casona de San Marcos, cuando ante mi reclamo de no ver en la colección de arte peruano contemporáneo arte de la diversidad, “gestores culturales” me decían frases justificadoras: “no, pero el arte popular tiene sus propias salas” o “pero mira, hay obras de Rember”…, ya. Me involucro emocionalmente, me irrito, me aburro…, por eso me gusta argumentar con imágenes, les planteó un ejercicio de memoria, recuerden un libro de historia de arte peruano contemporáneo ¿aparece el “arte popular”?, caramba, estamos hablando de textos de consulta para cualquier peruano, la diversidad cultural no está, no existe; harta porción de peruanos borrados, invisibles, esto me subleva.
Si, la sala diferenciada para el “arte popular” y la propia palabra “popular” y no solo “arte” reproduce el racista tutelaje colonial.

Cuando la “CONVENCIÓN SOBRE LA PROTECCIÓN Y PROMOCIÓN DE LA DIVERSIDAD DE LAS EXPRESIONES CULTURALES” (UNESCO, 2005) dice: “La protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales presuponen el reconocimiento de la igual dignidad de todas las culturas y el respeto de ellas, comprendidas las culturas de las personas pertenecientes a minorías y las de los pueblos autóctonos”. Señores gestores culturales con estudios universitarios: ¿Palabras vacías las de la Convención? ¿Cuándo piensan implementarlas? ¿Cómo?...
Va sugerencia: “Tanto el Estado como la sociedad civil deben promover las artes, reconociendo que no existen culturas superiores e inferiores, ni artes superiores e inferiores. Este reconocimiento se debe reflejar, entre otros aspectos, en la gestión cultural que realice, implica reconsiderar a qué se le da cabida, qué se prioriza. Reformular la función de los Museos para la promoción de la diversidad cultural y la interculturalidad y reorganizar las colecciones de los Museos y sus exposiciones para la promoción de la diversidad cultural y la interculturalidad”. Y no estaría demás “crear programas y proyectos de investigación para generar una noción/teoría/idea de arte policéntrica como marco conceptual de una gestión con enfoque intercultural”. Propuestas del Grupo 4, Artes Plásticas y Visuales, proyecto “Cultura y desarrollo”, AECID-INC.

Finalmente, por el momento, ¿por qué somos una sociedad tan violenta? En medida importante porque existe vergüenza y subvaloración cultural en amplios sectores de la población que han sido excluidas de las condiciones adecuadas para la libre creación, ejercicio y transmisión de sus tradiciones culturales.

Herbert Rodríguez
18/02/10


Tener una sala para “arte peruano contemporáneo” y otra para “arte popular” reproduce exactamente esta división por color de piel y ubicación social, finalmente: las Bellas Artes subordinan a las artes tradicionales y populares.

lunes, 1 de febrero de 2010

¡Ay!, el etnocentrismo


Me gusta ejemplificar el "etnocentrismo" con esta imagen de Tarzán, el rey de la selva, porque me parece que evidencia la creencia en la superioridad del hombre blanco de manera casi insultante... ahí, el continente africano ha sido cuna de Lucy hace más dos millones de años -¿podemos imaginar esta cifra y lo que significa?- y los africanos lo han habitado desde siempre, pero, debe llegar un niño blanco y ya de adulto puede hablar con los animales y ejercer domino sobre ellos: da un alarido y los tiene alineados a todos en un instante.

En síntesis el etnocentrismo es el sentimiento de superioridad por el orgullo de los logros culturales o sociales. Todos tenemos tendencias etnocentristas pues implica la inclinación a preferir personas y cosas con las que nos identificamos, lo que conocemos y sentimos cercano; es nuestra tendencia, también, a ver los asuntos internacionales, lo extranjero, desde el punto de vista de nuestra propia sociedad o nación; y , desde esta síntesis, junto con lo anterior es la tendencia a desvalorizar lo diferente o dar menos valor a las personas y costumbres de otras sociedades.

Si, como anoté, todos tenemos tendencias etnocentristas, entonces, ¿cuál es el problema? bueno, uno complicado. Preferir lo cercano y conocido puede, a veces, terminar siendo racismo: la deshumanización del diferente.

El Holocausto


Usain Bolt arrasó con las medallas en pruebas de velocidad (Beijín, 2008) Jesse Owens hizo algo similar en las olimpiadas de Berlín, en 1936, delante de las narices de Hitler. Claro, éste se negó a entregárselas.

El racismo se apoya en teorías seudocientíficas de raza. Se trata del sentimiento de superioridad basado en supuestas características inherentes: se nace inteligente (y blanco/rubio) o se nace bruto (los de color de piel oscura). Asociado a esta idea de superioridad genética esta la creencia de que el diferente es naturalmente inferior o infrahumano. Fue el siglo XIX, cuando los científicos intentaron clasificar la especie humana en tipos raciales, describiendo a los negros como un tipo distinto e inferior.

Mengele y sus crueles experimentos eugenésicos con gemelos judíos

La eugenesia se asocia con el racismo, pues, desde el principio, el estudio de la herencia buscando el perfeccionamiento de las cualidades de la raza humana estaba estrechamente asociado con un sentimiento de superioridad blanca.

Francisco García Calderón, "ideólogo conservador de inicios del siglo XX, consideraba a los indios como una raza inferior y de gran pobreza intelectual”


Ceremonia de uno de los tantos Honoris Causa otorgados a Mario Vargas Llosa, "lindo" ejemplo de prejuico y etnocentrismo


Analizando el texto del discurso de Mario Vargas Llosa “Breve discurso sobre la cultura” señalaba en el post “¿Qué es cultura (III)?” que su afirmación: “para todo el mundo regia el mismo sistema de valores” lindaba con la filosofía de Pinki y Cerebro, esa obsesiva idea de ¡dominar el mundo! del personaje caricaturesco Cerebro. Expresión de una desbordante vocación totalitaria y universalista, algo así como: “yo determino lo que es importante y valioso y los que no alcanzan mi nivel son ignorantes”, es decir Cerebro-Vargas Llosa.

Cuando el escritor menciona Grecia-Roma-Renacimiento-Ilustración, es decir el pensamiento occidental, lo universaliza, lo convierte en esta afirmacon: "todo el mundo compartía LA MISMA IDEA".

No pues, tamaña egolatría de MVLL, ese sentirse el centro del mundo y el resto: ignorantes.

Los que comparten la racionalidad holística y los saberes tradicionales –la vertiente de conocimiento no occidental- ¿qué serian? ¿“salvajes, paleolíticos y primitivos”, como expresó Andrés Bedoya Ugarteche en su internacionalmente premiado artículo más racista del año 2009? (A. Bedoya U., "¡Pobrecitos chunchos! y otras torpezas”, 13 de Junio del 2009, diario Correo).

Don MVLL es hijo de su tiempo: la modernidad. Una cita de Efland creo que es útil para entender este punto: “ la idea de progreso guarda estrecha relación con la idea afín de que el avance cultural es obra de una élite artística e intelectual, una vanguardia productiva de nuevas formas sociales o estilos de vida, así como de nuevas formas de arte”. Aquí hay una idea crucial: la idea de progreso, o el desarrollo lineal de lo primitivo a lo civilizado. En realidad ya es una idea bastante extendida de que, en vista de la agenda global de problemas -entre otros temas, el calentamiento global, la agudización de la brecha ricos/pobres, desempleo, corrupción, etc.- - la noción de progreso es una ingenuidad del pasado.
Pero que esta idea sea ingenua no quiere decir que no sea peligrosa… MVLL puede opinar lo que dé la gana, lo que no es posible dejar pasar es la consecuencia final de su creencia: naturalizar la subordinación cultural.

A MVLL lo acompaña la institucionalidad artística –historia, museos, galerías de arte, prensa cultural, escuela de arte-, plenamente comprometida en la “conspiración” de naturalizar –hacerla pasa como normal- la subordinación cultural.
Contradictorio que el mencionado escritor este al frente del Museo de la Memoria, ¿con una mano hace algo y con la otra mano una cosa opuesta?...

Pero ya voy abriendo otro tema que me interesa darle su propio desarrollo: el museo –el MALI, por ejemplo-, la historia del arte –los jóvenes estudiando en el Departamento Académico de Arte de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional mayor San Marcos y, por supuesto, sus maestros(as)-, la prensa cultural y sus periodistas – ¿Quique Planas?-, la galería de arte comercial– ¿Lucía de la Puente?-, la escuela de arte –la FAPUC-, las instituciones y sus personas que las conforman están, aquí en Lima, cercanas a nosotros, y no parecen malas personas, todo lo contrario, uno puede percibir en ellas y ellos calidez. Sin embargo, al igual que el escritor comparten creencias que terminan siendo racistas en los hechos. Sobre esto, repito me extenderé en siguiente entrega.


Fosa común en Pucayacu, muertos ante la pasividad e indiferencia de la mayoria de limeños.

Para terminar recordemos que el racismo es una forma extrema de etnocentrismo...y, que ¡el racismo mata!.

La Carta Cultural Iberoamericana de Montevideo (2006) lo dice bien clarito: nos corresponde “admitir la persistencia del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia en nuestras sociedades y reafirmar la necesidad de combatirlo”.

Herbert Rodríguez