OPINIÓN
EL MUSEO DE ARTE Y LA HISTÓRICA EXCLUSIÓN DE LAS CULTURAS ORIGINARIAS
Museo de Arte de San Marcos
“La colección de arte contemporáneo incluye pinturas, esculturas, fotografías, grabados e instalaciones creadas por artistas representativos de los diversos estilos artísticos desarrollados en el arte peruano desde el siglo XX hasta la actualidad, como el impresionismo, el realismo, el costumbrismo, el indigenismo, la figuración, el surrealismo, la abstracción, el pop art, el op art, el realismo político social, entre otros”.
La Colección de Arte Popular
“La colección de arte popular está compuesta por una diversidad de objetos creados en las distintas regiones del Perú. Entre ellos se encuentran importantes piezas de cerámica, retablos, imaginería, queros, mates, cuernos, textiles, cueros y piedra de Huamanga realizados a lo largo de todo el siglo XX, así como algunos valiosos ejemplares de los siglos XVIII y XIX”.
Página Web del Centro Cultural de San Marcos
“La colección de arte contemporáneo incluye pinturas, esculturas, fotografías, grabados e instalaciones creadas por artistas representativos de los diversos estilos artísticos desarrollados en el arte peruano desde el siglo XX hasta la actualidad, como el impresionismo, el realismo, el costumbrismo, el indigenismo, la figuración, el surrealismo, la abstracción, el pop art, el op art, el realismo político social, entre otros”.
La Colección de Arte Popular
“La colección de arte popular está compuesta por una diversidad de objetos creados en las distintas regiones del Perú. Entre ellos se encuentran importantes piezas de cerámica, retablos, imaginería, queros, mates, cuernos, textiles, cueros y piedra de Huamanga realizados a lo largo de todo el siglo XX, así como algunos valiosos ejemplares de los siglos XVIII y XIX”.
Página Web del Centro Cultural de San Marcos
Estimados amigos, desde el espacio en el que cada uno desarrolla su vida y sus esfuerzos profesionales ¿somos racistas?, es decir ¿despreciamos y humillamos a alguien por su color de piel?, no. Siendo que no somos racistas ¿por qué no relacionamos la separación del arte (museo de arte peruano contemporáneo) de las expresiones culturales tradicionales (museo de arte popular) con el racismo? Encontramos natural o normal esta división, pero no lo es, no solo es artificial sino que nos hace cómplices de la más flagrante expresión de prejuicio cultural.
Conocemos el dato que desde sus inicios la República peruana se construyó sobre exclusiones, económicas, sociales y culturales. Nuestro Estado Nación se estableció sobre la percepción del diferente como inferior y lo que implica: la negación de la humanidad del otro, considerado biológicamente inferior por naturaleza. Como “solución” del “lastre” indígena se propuso desde el exterminio físico hasta la regeneración biológica gradual a través de la mezcla racial con ejemplares de la “raza superior”, pasando por la “redención” de los indígenas por medio de la educación, no eliminarlo físicamente sino culturalmente (etnocidio cultural). En el Perú contemporáneo y después de Bagua, ¿podemos decir que esto ha cambiado? La escisión persiste, y tener una sala para “arte peruano contemporáneo” y otra para “arte popular” reproduce exactamente esta división por color de piel y ubicación social.
Las Bellas Artes subordinan a las artes tradicionales y populares. ¿Habrá capacidad de reconocer esto?, de reconocer que, a pesar de nuestros discursos progresistas y una que otra participación en alguna marcha, encarnamos esa frase: se amaestra al esclavo para que se mire a sí mismo a través de los ojos del amo… Los “ojos del amo” es el canon de valor etnocentrista y eurocentrista. Prestarle atención a lo que dice Lauer: “Uno de los principales argumentos para considerar a la artesanía popular, por principio y en bloque, un ‘sub-arte’ es el hecho de que la creación individual no ocupa en ella el lugar central que viene teniendo en algunas artes occidentales desde la época romántica”. Por eso los cuadritos de algún artista limeño son arte peruano contemporáneo y además, cualquier artista limeño puede aprender a pintar según el canon occidental en las escuelas de arte pero las múltiples expresiones de la diversidad se mantienen resistiendo el ya señalado etnocidio. La gradiente adicional que hace que este tema me interpele es que la deshumanización del diferente generó tolerancia social frente a la “guerra sucia”. Este tema no está resuelto de ningún modo, la herida sigue abierta.
¿Cuesta mucho cambiar? ¿Cuesta mucho indignarse, movilizarse, actuar?
Y resulta tedioso, lo viví en la inauguración de la exposición "Colección de arte contemporáneo", en las salas del Museo de La Casona de San Marcos, cuando ante mi reclamo de no ver en la colección de arte peruano contemporáneo arte de la diversidad, “gestores culturales” me decían frases justificadoras: “no, pero el arte popular tiene sus propias salas” o “pero mira, hay obras de Rember”…, ya. Me involucro emocionalmente, me irrito, me aburro…, por eso me gusta argumentar con imágenes, les planteó un ejercicio de memoria, recuerden un libro de historia de arte peruano contemporáneo ¿aparece el “arte popular”?, caramba, estamos hablando de textos de consulta para cualquier peruano, la diversidad cultural no está, no existe; harta porción de peruanos borrados, invisibles, esto me subleva.
Si, la sala diferenciada para el “arte popular” y la propia palabra “popular” y no solo “arte” reproduce el racista tutelaje colonial.
Cuando la “CONVENCIÓN SOBRE LA PROTECCIÓN Y PROMOCIÓN DE LA DIVERSIDAD DE LAS EXPRESIONES CULTURALES” (UNESCO, 2005) dice: “La protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales presuponen el reconocimiento de la igual dignidad de todas las culturas y el respeto de ellas, comprendidas las culturas de las personas pertenecientes a minorías y las de los pueblos autóctonos”. Señores gestores culturales con estudios universitarios: ¿Palabras vacías las de la Convención? ¿Cuándo piensan implementarlas? ¿Cómo?...
Va sugerencia: “Tanto el Estado como la sociedad civil deben promover las artes, reconociendo que no existen culturas superiores e inferiores, ni artes superiores e inferiores. Este reconocimiento se debe reflejar, entre otros aspectos, en la gestión cultural que realice, implica reconsiderar a qué se le da cabida, qué se prioriza. Reformular la función de los Museos para la promoción de la diversidad cultural y la interculturalidad y reorganizar las colecciones de los Museos y sus exposiciones para la promoción de la diversidad cultural y la interculturalidad”. Y no estaría demás “crear programas y proyectos de investigación para generar una noción/teoría/idea de arte policéntrica como marco conceptual de una gestión con enfoque intercultural”. Propuestas del Grupo 4, Artes Plásticas y Visuales, proyecto “Cultura y desarrollo”, AECID-INC.
Finalmente, por el momento, ¿por qué somos una sociedad tan violenta? En medida importante porque existe vergüenza y subvaloración cultural en amplios sectores de la población que han sido excluidas de las condiciones adecuadas para la libre creación, ejercicio y transmisión de sus tradiciones culturales.
Conocemos el dato que desde sus inicios la República peruana se construyó sobre exclusiones, económicas, sociales y culturales. Nuestro Estado Nación se estableció sobre la percepción del diferente como inferior y lo que implica: la negación de la humanidad del otro, considerado biológicamente inferior por naturaleza. Como “solución” del “lastre” indígena se propuso desde el exterminio físico hasta la regeneración biológica gradual a través de la mezcla racial con ejemplares de la “raza superior”, pasando por la “redención” de los indígenas por medio de la educación, no eliminarlo físicamente sino culturalmente (etnocidio cultural). En el Perú contemporáneo y después de Bagua, ¿podemos decir que esto ha cambiado? La escisión persiste, y tener una sala para “arte peruano contemporáneo” y otra para “arte popular” reproduce exactamente esta división por color de piel y ubicación social.
Las Bellas Artes subordinan a las artes tradicionales y populares. ¿Habrá capacidad de reconocer esto?, de reconocer que, a pesar de nuestros discursos progresistas y una que otra participación en alguna marcha, encarnamos esa frase: se amaestra al esclavo para que se mire a sí mismo a través de los ojos del amo… Los “ojos del amo” es el canon de valor etnocentrista y eurocentrista. Prestarle atención a lo que dice Lauer: “Uno de los principales argumentos para considerar a la artesanía popular, por principio y en bloque, un ‘sub-arte’ es el hecho de que la creación individual no ocupa en ella el lugar central que viene teniendo en algunas artes occidentales desde la época romántica”. Por eso los cuadritos de algún artista limeño son arte peruano contemporáneo y además, cualquier artista limeño puede aprender a pintar según el canon occidental en las escuelas de arte pero las múltiples expresiones de la diversidad se mantienen resistiendo el ya señalado etnocidio. La gradiente adicional que hace que este tema me interpele es que la deshumanización del diferente generó tolerancia social frente a la “guerra sucia”. Este tema no está resuelto de ningún modo, la herida sigue abierta.
¿Cuesta mucho cambiar? ¿Cuesta mucho indignarse, movilizarse, actuar?
Y resulta tedioso, lo viví en la inauguración de la exposición "Colección de arte contemporáneo", en las salas del Museo de La Casona de San Marcos, cuando ante mi reclamo de no ver en la colección de arte peruano contemporáneo arte de la diversidad, “gestores culturales” me decían frases justificadoras: “no, pero el arte popular tiene sus propias salas” o “pero mira, hay obras de Rember”…, ya. Me involucro emocionalmente, me irrito, me aburro…, por eso me gusta argumentar con imágenes, les planteó un ejercicio de memoria, recuerden un libro de historia de arte peruano contemporáneo ¿aparece el “arte popular”?, caramba, estamos hablando de textos de consulta para cualquier peruano, la diversidad cultural no está, no existe; harta porción de peruanos borrados, invisibles, esto me subleva.
Si, la sala diferenciada para el “arte popular” y la propia palabra “popular” y no solo “arte” reproduce el racista tutelaje colonial.
Cuando la “CONVENCIÓN SOBRE LA PROTECCIÓN Y PROMOCIÓN DE LA DIVERSIDAD DE LAS EXPRESIONES CULTURALES” (UNESCO, 2005) dice: “La protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales presuponen el reconocimiento de la igual dignidad de todas las culturas y el respeto de ellas, comprendidas las culturas de las personas pertenecientes a minorías y las de los pueblos autóctonos”. Señores gestores culturales con estudios universitarios: ¿Palabras vacías las de la Convención? ¿Cuándo piensan implementarlas? ¿Cómo?...
Va sugerencia: “Tanto el Estado como la sociedad civil deben promover las artes, reconociendo que no existen culturas superiores e inferiores, ni artes superiores e inferiores. Este reconocimiento se debe reflejar, entre otros aspectos, en la gestión cultural que realice, implica reconsiderar a qué se le da cabida, qué se prioriza. Reformular la función de los Museos para la promoción de la diversidad cultural y la interculturalidad y reorganizar las colecciones de los Museos y sus exposiciones para la promoción de la diversidad cultural y la interculturalidad”. Y no estaría demás “crear programas y proyectos de investigación para generar una noción/teoría/idea de arte policéntrica como marco conceptual de una gestión con enfoque intercultural”. Propuestas del Grupo 4, Artes Plásticas y Visuales, proyecto “Cultura y desarrollo”, AECID-INC.
Finalmente, por el momento, ¿por qué somos una sociedad tan violenta? En medida importante porque existe vergüenza y subvaloración cultural en amplios sectores de la población que han sido excluidas de las condiciones adecuadas para la libre creación, ejercicio y transmisión de sus tradiciones culturales.
Herbert Rodríguez
18/02/10
Tener una sala para “arte peruano contemporáneo” y otra para “arte popular” reproduce exactamente esta división por color de piel y ubicación social, finalmente: las Bellas Artes subordinan a las artes tradicionales y populares.